La cirugía laparoscópica es el estándar actual para resolver múltiples patologías pélvicas y abdominales gracias a su carácter mínimamente invasivo: menos dolor, menos riesgos y cicatrices casi invisibles. Utiliza cámaras de alta definición o 3D que nos permiten observar con precisión cada estructura.
Se practica con anestesia general. Primero introduzco un laparoscopio a través de una incisión de 5 a 10 mm en el ombligo e insuflo CO₂ para crear espacio. Luego realizo de dos a cuatro incisiones adicionales de 3 a 10 mm por donde ingreso instrumentos finos para disecar, suturar o resecar tejidos con exactitud.
La visión ampliada en monitores permite trabajar con seguridad en procedimientos ginecológicos, digestivos o urológicos según lo requiera tu diagnóstico.
Siempre evalúo tu historia clínica, estudios de imagen, condiciones previas y preferencias para definir si el abordaje laparoscópico, robótico u abierto es el más conveniente. La meta es ofrecer el tratamiento con los mejores resultados funcionales y estéticos, siempre priorizando tu seguridad.
Son poco frecuentes, pero pueden incluir sangrado, infección, lesión de órganos cercanos o necesidad de convertir a cirugía abierta. Minimizo estos riesgos con evaluación previa minuciosa, técnicas estandarizadas y monitoreo cercano durante el postoperatorio.
Nuestras herramientas son una guía inicial para que llegues a consulta con información previa.