La resección laparoscópica de quistes ováricos es el tratamiento preferido para lesiones benignas porque se realiza a través de 3 o 4 incisiones pequeñas. Esto permite extraer el quiste preservando el tejido ovárico sano, mantener la función hormonal y cuidar la fertilidad en mujeres en edad reproductiva.
Entre sus ventajas destacan menor dolor postoperatorio, cicatrices casi invisibles, reducción del riesgo de infección y estancias hospitalarias muy cortas. El procedimiento se efectúa bajo anestesia general y suele durar de 30 a 90 minutos, de acuerdo con el tamaño y tipo de quiste.
Tras la cirugía puedes presentar dolor abdominal leve, distensión por el gas utilizado o molestias en hombros, síntomas que desaparecen conforme avanza la primera semana. También es común un sangrado vaginal ligero. Te entregaré un plan con analgésicos, antiinflamatorios y recomendaciones específicas para ducharte, atender las incisiones y retomar actividades diarias de manera progresiva.
Camina desde el primer día para prevenir trombosis, evita levantar peso y los ejercicios de alto impacto por 2 a 4 semanas, y espera a que te autorice el regreso a la actividad sexual o a conducir (generalmente 1 a 2 semanas). Mantén una dieta ligera, bebe suficiente agua y acude a tus controles. Si presentas fiebre mayor a 38°C, dolor intenso, sangrado abundante o signos de infección en las incisiones, comunícate de inmediato para atenderlo a tiempo.
Busca atención inmediata si presentas fiebre mayor a 38°C, dolor abdominal intenso que no cede, sangrado vaginal abundante, signos de infección en las incisiones o dificultad para respirar acompañada de dolor e hinchazón en las piernas. Aunque son poco frecuentes, estos síntomas requieren valoración urgente.
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